SE ACABA LA RACHA, VISITA TIJUANA

POR: JUAN ANGEL AVILA


Al no ver acción el Martes en el juego donde su equipo cayó 9-2 ante los Bravos de Atlanta, Adrián González acabó con la seguidilla que llevaba de 315 juegos participados consecutivamente.

 

Su racha, la mejor en la historia de los Padres, queda en segundo termino según la opinión personal. El se sentía muy cansado y ante la demanda de reposo se quedó en la banca.

 

Siempre he pensado que se ha sobre valorado esto de las rachas.

 

Soy fan de Cal Ripken pero no de la seguidilla que logró por una razón, su gran consistencia. Los peloteros tienen descanso entre la campaña, entre 5 y 7 días libres, tal vez más, aparte, cuentan con 5 meses de ¨ vacaciones. ¨

 

Claro que para jugar todos los días se debe tener consistencia sobre el terreno.

 

Lo más importante sin embargo es ver como se siente el jugador, si puede colaborar a un nivel importante, González cree que esta temporada en grandes ligas ha sido de mucho stress para el por muchos factores en su club como un posible cambio.


REGRESAN A CASA


Los hermanos Adrián y Edgar González regresaron este Jueves a su casa, a Tijuana. Lo hicieron emocionados porque como ellos mismos lo señalan volvieron a ser niños, a sentir esa euforia de los torneos distritales y nacionales.

 

Ambos jugadores de los Padres de San Diego se coordinaron con la liga municipal en Mesa de Otay, que de hecho es la liga de donde egresaron, para saludar, tomarse fotos y platicar con los niños que toman parte en el campeonato nacional escuelita celebrado en la frontera internacional.

 

Lo más interesante del caso es que fue a iniciativa de los dos hermanos que la visita se hizo posible. Fueron ellos quienes contactaron a los organizadores del torneo sabiendo lo motivante que resulta para todos los involucrados un acto de este tipo.

 

Adrián además, invitó a más de 200 de los niños participantes en el torneo a Petco Park al segundo juego de la serie entre Padres y Bravos, todo corrió por su cuenta.

 

La verdad no recuerdo un gesto de este tipo de algún jugador ligamayorista, sobre todo que haya salido de el elaborar el plan, armarlo y desarrollarlo.


Un excelente gesto que hará recordar a estos dos jugadores viejos tiempos de cuando brillaban de niños en los campitos de Otay.



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